La impresora, el agujero de seguridad que tiene en su empresa y probablemente desconozca

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El pasado octubre un ciberataque a gran escala consiguió tumbar algunos de los servicios webs más importantes del mundo. Spotify, Netflix o Twitter quedaron inaccesibles debido a un ataque de denegación de servicio que realizaron sobre Dyn, compañía de Internet en EEUU dedicada a soluciones de DNS en direcciones IP dinámicas, a la que colapsaron y con la que consiguieron realizar este gigantesco apagón.

Sin embargo, lo realmente llamativo de este ciberataque fue el uso que hicieron de los objetos conectados. Un ataque DDoS como el que ejecutaron busca inhabilitar un servidor, servicio o infraestructura sobrecargando el ancho de banda del servidor con muchas peticiones de conexión, o acaparando sus recursos, hasta agotarlos. Para lograrlo, se valieron de todo tipo de objetos inteligentes conectados al internet de las cosas (IoT) con baja seguridad y así, solicitaron excesivas conexiones a este servidor hasta que lo tumbaron.

El departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha informado que los hackers están utilizando un nuevo sistema para infectar routers, impresoras, televisiones inteligentes y todo tipo de objetos conectados con un malware que los convierte en una botnet, una especie de “ejército robot” al servicio de los hackers.

Este gran ataque ha servido a buena parte de empresas y a organismos gubernamentales como un gran toque de atención sobre los peligros de los dispositivos conectados. Así, la ciberseguridad más allá de los equipos con los que trabajan los empleados se ha convertido en una de las prioridades del sector.

Y es que, al asegurar la informática de una empresa, los ordenadores y servidores suelen ser los primeros dispositivos que se tienen en cuenta en cualquier infraestructura de las tecnologías de la información (TI). La mayor parte de las empresas se aseguran de que exista algún software de seguridad en los servidores, en los ordenadores y en los dispositivos móviles. Sin embargo, las ?tecnologías en un segundo plano?, como las impresoras, suelen quedar generalmente en el olvido.

Según un estudio de Spiceworks, el 18% de los profesionales de TI encuestados considera que las impresoras son un medio o presentan un elevado índice de riesgo en lo que respecta a las amenazas o infracciones de seguridad. Ya que son los puntos ocultos de la seguridad, ya que pueden exponer las redes y los datos de las organizaciones a distintas amenazas, y al no prestar atención sobre ellos, esta información expuesta puede estarlo por largo tiempo.

El riesgo de una impresora insegura

El gran problema de una impresora insegura atañe más allá de los problemas de impresión. Y es que aunque se pueda pensar que la piratería informática de impresoras conectadas en red abarca únicamente a trabajos de impresión fraudulentos, los ataques cibernéticos, por ejemplo, pueden servirse de las impresoras para enviar faxes, reenviar la información que imprime a otro lugar del mundo, cambiar el mensaje del panel frontal o los ajustes de las impresoras, iniciar ataques de denegación de servicio para bloquearlas, recuperar copias de documentos guardados, o interceptar datos mientras se transfieren electrónicamente a las impresoras.

La amenaza de los ataques cibernéticos seguirá incrementándose a medida que los datos globales se multipliquen y aumente la cantidad de dispositivos conectados. De hecho, en 2014, y según Forbes, las empresas notificaron un incremento anual del 48% en los ataques cibernéticos realizados en sus redes. No obstante, las infracciones de seguridad o la pérdida de datos también puede ser producto de amenazas internas a impresoras inseguras. Por ejemplo, el robo de documentos confidenciales de las bandejas de salida, o la recogida accidental de los mismos por parte de las personas equivocadas.

Así pues fabricantes como HP han aplicado soluciones tecnológicas a productos como las impresoras LaserJet y PageWide, que monitorizan los dispositivos detectando intentos de ataque, envían información al sistema de supervisión de incidencias de seguridad de la empresa, e inician la recuperación automática a través de un reinicio si se ataca al dispositivo, protegiéndolo aún más.

Asimismo, ha creado un sistema de servicios y soluciones bautizado como Secure Managed Print Services, que aporta seguridad y protege el entorno de la impresión en la empresa de una manera más completa en la actualidad en los dispositivos, datos y documentos.

Lo cierto es que más allá de las medidas que puedan tomar los fabricantes, las normativas también obligan a las compañías a pensar de manera diferente acerca de la seguridad de sus impresoras, al igual que ocurre con los ataques cibernéticos y la posibilidad de fallos por parte de los empleados. El reglamento general de protección de datos de la UE impone ahora sanciones mucho más elevadas a cualquier empresa que no logre mantener a salvo los datos personales, independientemente del lugar en que la empresa tenga su sede y del dispositivo que aloja el dato.


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Source Article from http://www.eleconomista.es/oficinasegura/noticias/8104548/01/17/La-impresora-el-agujero-de-seguridad-que-tiene-en-su-empresa-y-probablemente-desconozca-.html

Google: “Probablemente nunca podamos construir máquinas con consciencia”

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El avance de la inteligencia artificial ha llegado a dotar a las máquinas de cualidades propias del ser humano, como la intuición y la improvisación, y ha logrado que superen al hombre en tareas concretas, pero la probabilidad de que tengan consciencia de sí mismas es una quimera.

“No entendemos muy bien cómo funciona la consciencia, apenas sabemos nada de ese proceso humano. Probablemente nunca seamos capaces de construir máquinas que tengan consciencia de sí mismas”, explica a Efe el neurocientífico Greg Corrado, impulsor de Google Brain, el proyecto de inteligencia artificial de la compañía norteamericana.

Tras sesenta años de investigación y una década de grandes avances en inteligencia artificial, “ya hay computadoras capaces de entender cosas muy básicas del mundo y de la comunicación humana”, máquinas que realizan tareas con precisión y eficacia. Las más prestigiosas universidades y compañías tecnológicas trabajan en ella.

El impacto de ellas, según los expertos, va a ser tan revolucionario como el de internet. Sin embargo, aunque estas máquinas capaces de aprender por sí solas empiezan a mostrar rasgos propios de la inteligencia humana, están a años luz de poseer cualidades tan inherentes y determinantes del hombre como el sentido común, la consciencia o las capacidades social y creativa.

El cerebro y el proceso del conocimiento siguen siendo un misterio y, subraya Corrado, el objetivo de la inteligencia artificial no es replicar a la humana, pese a que se aprovecha de los avances de la neurociencia, sino crear sistemas aparentemente inteligentes.

Unos sistemas que ya escriben poemas inéditos a partir de su conocimiento de los clásicos de la literatura universal, que ganan al juego Go al campeón del mundo, que pueden entender el lenguaje natural o detectar qué tipo de objetos aparecen en una fotografía. En tareas muy concretas, son mejores que el ser humano.

Redes neuronales artificiales

El investigador de Google destaca los avances cosechados en el deep learning, esto es, sistemas que aprenden por sí mismos a partir del ejemplo y son capaces de lograr la consecución de una tarea. Es el caso, por ejemplo, de un sistema que, tras ver grandes cantidades de fotos de gatos, puede deducir cuáles son las características definitorias de ese animal y saber cuándo aparece uno en una imagen que nunca ha visto.

Los sistemas computacionales de percepción -capaces de ver, escuchar y entender el mundo físico- experimentan grandes logros. “Es la primera ciencia que ha sido capaz de crear máquinas que son, en cierta medida, intuitivas”, confirma Corrado. Son capaces de detectar patrones sin disponer de toda la información necesaria.

En el campo del deep learning se trabaja en redes neuronales artificiales, que son sistemas que se inspiran en el entramado neuronal para procesar la información.

Corrado explica que los sistemas de inteligencia artificial han conseguido también tener cierto grado de improvisación. Así, AlphaGo, la máquina que batió al campeón del mundo de Go, ganó gracias a movimientos “sorprendentes e improvisados” tras hacer interpolación y extrapolación de los datos de que disponía. El investigador aclara, sin embargo, que no se trata de creatividad.

Aunque el deep learning empieza a aplicarse en el arte como una herramienta más para la creación -por ejemplo para descubrir nuevas combinaciones musicales-, las máquinas aún necesitan la información creada por los humanos para trabajar.

¿Creará la inteligencia artificial por sí sola, sin la intervención humana? “No sabemos cómo funcionan la imaginación ni el proceso del conocimiento (?). Los artistas están muy influenciados por su contexto social y su afán comunicativo y eso no existe en las máquinas. Lo que éstas puedan crear va a ser algo muy distinto de lo que consideramos bellas artes”, afina.

Sin atisbo de amenaza

Incrédulo ante la singularidad -que las máquinas superen la complejidad de la mente humana-, Corrado no ve ningún atisbo de amenaza en el uso de la inteligencia artificial y difiere de esa corriente de científicos y tecnólogos -liderados por Stephen Hawking y Elon Musk- que exige que se vigile su desarrollo para evitar malos usos y una actividad descontrolada.

“Creo que los miedos vienen de la idea de que, de alguna manera, este tipo de sistemas van a ampliar su poder sin control y eso no lo contemplo siquiera como una posibilidad remota. Técnicamente es imposible. Los ingenieros tienen un chascarrillo que dice que preocuparse por la seguridad de la inteligencia artificial es como hacerlo por la superpoblación en Marte”, subraya. Aun así, es partidario de que exista siempre en la sociedad un debate sobre los fines de la tecnología. 


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